Si hay un Puente famoso en Praga es el Puente de Carlos. Atravesando las orillas del río de Praga, el Moldava, y uniendo las ciudades de Malá Strana con la ciudad Vieja, es uno de los monumentos principales de la capital checa. Avisamos: si lo cruzas no hay vuelta atrás, quedarás completamente enamorado de la belleza praguense y no querrás marcharte nunca.
A día de hoy es el Puente de Carlos, aunque en su origen se denominó el Puente de Piedra. Vino a sustituir al Puente de Judith, cuya destrucción por las segundas inundaciones más copiosas de la historia dejaron incomunicados ambos márgenes del río.
El arquitecto Peter Parler fue encargado del diseño del mismo, con 516 metros de longitud, 10 metros de anchura, siendo soportado sobre 16 arcos.
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No te pierdas sus curiosidades, leyendas e historia y la opción de preguntar lo que quieras a los guías.
Se comenzó a levantar el día 9 de julio de 1357 a las 5:31. Lo cierto es que por recomendación de los astrólogos de la corte y la conjunción de las estrellas, ya marcaron su existencia con un puntito de magia. De hecho, es una de sus grandes fechas capicúa, ya que se siguió la progresión 1-3-5-7-9-7-5-3-1.
Terminado en 1402, dejó sellada la unión entre Staré Město (Praga 1) y la ciudad pequeña (Praga 2). Es el puente más antiguo que se conserva en Praga y uno de sus monumentos más visitados. Sus secretos y su romanticismo lo hacen absolutamente imprescindible.
Su nombre al final se refiere a un rey, no a un santo. El puente está dedicado al emperador Carlos IV, (no es el Puente Carlos V, como hemos escuchado muchas veces), antiguo monarca desde 1346 a 1385, cuyo legado marcó un antes y un después en tierras de Bohemia.
Se dedicó a su nombre desde mitad del siglo XIX, para conmemorar el 500 aniversario de su nombramiento como majestad de estas tierras. Es considerado uno de los personajes históricos más importantes de la República Checa. En checo, su nombre es Karlův most) (no Puente de Karlov)
Es uno de los lugares más románticos de Praga. Innumerables peticiones de mano, fotografías de boda o simplemente momentos inolvidables entre amantes y enamorados, hacen que recorrerlo sea una delicia.
A la entrada del puente, del lado de ciudad vieja, hay una barandilla en la que aquellos que sellan su historia conjunta dejan un cerrojo anclado a la misma, lo que le ha dado el apodo también del Puente de los Candados en Praga. Aconsejamos, ojo, no hacerlo por el peso extra que se le aporta a la estructura.
La decoración escultural pertenece a la época de los Jesuitas. En barroco, los grandes santos de la época quedan representados en grupos escultóricos impresionantes, aunque las estatuas actuales son réplicas de las originales. Estas están expuestas en el lapidario del Museo Nacional en Vyšehrad.
Desde que su construcción está hecha con huevos y leche, o que escondido en un pilar se encuentra enterrada la espada del Caballero Brunčvík esperando a salir cuando el pueblo la necesite, las leyendas que tiene el puente son numerosas.
Que si las estatuas hablan entre sí o que el constructor pidió ayuda al mismísimo diablo para terminarlo. Un campesino recibió un mensaje celestial para encontrar un tesoro recorriendo en puente o si realizas cierto acto, se te concede un deseo.
Es el Puente de Carlos. Hay muchas personas que lo llaman de otra manera, pero hoy en día se denomina Puente de Carlos. Se refiere al rey Carlos IV de Bohemia, considerado uno de los grandes personajes históricos checos.
La estatua más conocida del puente es la de San Juan Nepomuceno. Se distingue perfectamente puesto que es de bronce y está oxidada, lo que la confiere un color verde específico. En su base, se pueden ver dos grabados, y la gente se aproxima a tocar cierta parte de esa base, ya que se cuenta que acariciando cierto lugar de la placa se podrá regresar a Praga.
Desde un perro, a la reina Sofía en la orilla o al propio San Juan Nepomuceno siendo arrojado por el puente. ¿Cuál hay que tocar? Sin duda el Santo, cuya leyenda dice que regresó a contracorriente del río y que el que le toque regresará como él a Praga. Además, es la estatua más antigua del puente, de 1683.
Hay 30 estatuas a lo largo de los márgenes del puente. No obstante, hay una más la estatua número 31, ubicada en el exterior del monumento, la de Brunčvík, uno de los grandes caballeros checos de las fábulas y cuentos de hadas de Chequia.
Hay 18 Puentes que cruzan el río Moldava (Vltava en checo) en Praga al mes de junio del año 2023. El Puente de Charles (sí, hay quien lo llama así) puede ser el más famoso, pero el Puente de las Legiones, el Puente de Cech, o el Puente de Troja, que ha sido el último en incorporarse a la lista, aportan su granito de arena muchas veces a la magia de Praga.
Las vistas del río con los puentes uno detrás de otro es espectacular y nuestra recomendación en caso de querer sacar esa fotografía es dirigirte hasta el mirador del metrónomo de Praga.
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