La Campana 9801, un sonido de esperanza

La Campana 9801 es de los monumentos más recientes de los checos. Flotando sobre el río Moldava, sobre un embarcadero artificial, conmemora aquellas campanas confiscadas y fundidas por los alemanes durante el Protectorado de Bohemia y de Moravia. Hoy se ha convertido en un sonido de esperanza.

Campana en el Moldava
Muelle de Smíchov
Campana en el río Praga

¿Por qué hay una Campana en el río Moldava?

El mes de agosto de 1942 fue aciago para los checos. Con la resaca de las represalias tomadas tras el atentado contra el “Reichprotektor”, Reinhard Heydrich, los pueblos de Lidice y Lezaky habían desaparecido. Los traidores al Tercer Reich fueron erradicados, y aquellos símbolos sonoros que aún podían dar esperanza, suponían la guinda definitiva al proceso de aplastar a la resistencia checoslovaca.

Además, la apertura de varios frentes en las líneas alemanas provocó la escasez de materiales, lo que se tradujo en la búsqueda de nuevos recursos, reciclando y reconvirtiendo metales para la creación de armas y munición. De esta forma se matarían dos pájaros de un tiro. Quitar las campanas de las iglesias checoslovacas ayudaría a alargar la guerra, a la vez que mermarían los ánimos de un pueblo ya de por sí devastado.

9800 campanas fueron retiradas de los templos de todo el país. Fueron trasladadas a la capital y depositadas en la zona de Maniny, en Praga 7, convirtiendo las cercanías de Holešovice en un almacén de metales improvisado. Un cementerio metálico en el que el repicar del silencio ahogaría a aquellos en contra del nacionalsocialismo.

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Conoce lo que pasó en la Segunda Guerra Mundial en tierras checas.

Puedes tocar la Campana 9801 a las 18:00 h.

Cada día, si te acercas al embarcadero de Smíchov, donde está ubicada, podrás subirte y agarrar una de sus cuatro cuerdas que se colocan en los extremos de sus bastidores. Se permite saltar de arriba a abajo y hacer que su badajo golpee con la fuerza de la libertad, para que aún se escuche el eco de aquellos que fueron víctimas de algo que no debió suceder.

La única campana que no se retiró por su peso fue la Campana de San Segismundo en la torre de la Catedral de San Vito. No obstante, en Praga, también es famosa la Casa de la Campana de Piedra en la Plaza vieja y las 27 campanas del Monasterio del Loreto en Hradčany. Hoy, la campana 9801, llamada así por los 9801 Kg que la conforman, se suma a las campanas más famosas de Praga formando parte de su historia. 

En realidad, la Gran Campana de Praga es la Campana de San Segismundo en el interior de la Torre de la Catedral de San Vito. Fue fundida en 1549 tras un segundo intento, ya que pesa 15 toneladas. Se cuenta que si se para o no suena cuando debe, una maldición azotará Praga. La última, en el año 2002, cuando las inundaciones más copiosas de la historia dejaron la capital bajo las aguas.

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