Junto con la biblioteca Strahov, en el monasterio, la del Clementinum es la librería más conocida de Praga. Sus estanterías de madera están forradas por miles de libros, tiene decoración de globos terráqueos barrocos en línea en el suelo y unos frescos de Jan Hiebl preciosos en las bóvedas. Manuscritos, mapas, y colecciones de un valor incalculable conforman un gran patrimonio cultural compuesto de 27.000 volúmenes.
Considerada Biblioteca Nacional y biblioteca eslava, es uno de los grandes tesoros checos. Eso sí, avisamos: Al ser muy antigua, del siglo XVIII, no se permite visitarla. Al comprar la entrada del Clementinum, se incluye verla desde la parte exterior, ya que hay una cuerda que impide el acceso. Está ubicada sobre la capilla de entrada.
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Llamada así por su decoración, su interior barroco es espectacular. Es una de las salas de conciertos más conocidas de Praga junto al Rudolfinum, Casa Municipal u otras iglesias de renombre como la de San Nicolás. De hecho, el mismísimo Mozart estuvo aquí de visita tocando su órgano.
Su interior presenta los sextantes, los aparatos de madera con los cuales se medían las estrellas en el siglo XVI. Se puede subir a admirar sus vistas e incluso salir al exterior. A 68 metros de altura hay una barandilla, cuyo remate perimetral de hierro fundido señala los monumentos según se están visualizando.
Personajes como Tycho de Brache o Johannes Kepler realizarían mediciones desde este observatorio para elaborar las tablas rudolfinas y, por supuesto, las leyes de Kepler.
VISITA AL CLEMENTINUM
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