El 6 de diciembre se celebra el día de San Nicolás en Praga. Si paseas por sus calles verás a personas vestidas de Papá Noel tipo Zeus, con sus grandes barbas blancas y túnica blanca, pero a su lado también verás que le acompañan un angelito a su derecha y un diablillo a su izquierda. Es una de las costumbres más típicas checas y más curiosas para el visitante. Si te apetece descubrir por qué se hace y qué significa, aquí te lo exponemos todo.
La festividad de San Nicolás en Praga se celebra el día seis del último mes del año. Se refiere a San Nicolás de Bari, un Santo que murió aquel día del año 343. Patrón de los marineros, cerveceros, como no, o de los niños, estudiantes o solteros, es el que dio lugar a la tradición de lo que sería el Santa Claus moderno.
Su origen data de la leyenda de San Nicolás, que se dice que protegió a tres jovencitas de la pobreza, dejando una bolsa de dinero a las puertas de su casa cada noche durante tres noches, para que su padre pudiera pagar su dote y casarlas. Otra dice que resucitó a tres niños asesinados, que iban a ser vendidos como carne en el mercado, o que rescató a tres jovencitos soldados de una ejecución injusta.
Muy conocida es la Sinterklaas, en Países Bajos, o la Fiesta de San Nicolás, realizando una mezcla entre ritos paganos y cristianos, bajando de un caballo blanco, como antaño Odín, y repartiendo galletitas ayudado por sus pajes. De allí viene la tradición de «poner el zapato», puesto que la costumbre decía que el día 5 de diciembre, los que acudían a la iglesia llenaban sus zapatos de las limosnas de los más pudientes. Aquello se le atribuyó finalmente a la víspera de San Nicolás.
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No te pierdas las costumbres checas más curiosas. Pregunta a tus guías.
Sea como fuere, tres son los personajes que a día de hoy aparecen en las calles de Praga. Con su simbología episcopal, San Nicolás se presenta con sus vestiduras blancas representando la pureza, pero con la capa roja, su mitra y su atributo, un cayado dorado como símbolo de su guía. A su derecha, un ángel con alas, con su cesta de regalos, y a su izquierda un krampus con su saco.
Recorriendo los colegios o las calles de Praga, en busca de los niños, aquellos que han sido buenos serán recompensados por el ángel que, por portarse bien, sacará de su cesta un caramelo o chocolatina para dárselos.
De la misma forma, el folclore pagano nos regala la figura del krampus, que con un saco y forma diabólica, es la contrapartida de aquellos que se han portado mal, el lado oscuro de San Nicolás, que dará azotes a los niños con su cadena y se los llevará en su saco. Si bien es cierto, esto daba tanto miedo a los peques con esa figura con patas de cabra y cuernos, que ahora sacará del saco una patata como si fuera el carbón de los Reyes Magos.
Si caminas por la Plaza de la Ciudad Vieja, recorriendo los mercadillos navideños de Praga, podrás verlo en las cercanías de la iglesia de San Nicolás de Ciudad Vieja. Por otro lado, Praga tiene tres iglesias al mismo nombre, así que si te acercas, por ejemplo, a los alrededores de la Iglesia de San Nicolás de Malá Strana, que alguno confunde con una catedral, también podrás verlos.
Otra de tantas costumbres navideñas que tienen los checos, cuyas celebraciones hoy en día a veces chocan con la cultura latina o española, aunque de forma entrañable son tremendamente curiosas de vivir si nos toca durante nuestra estancia en Praga.
Es posible que haya confusión con la aparición de la Virgen del Rosario en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos en Buenos Aires, Argentina. Pero el que se celebra en Praga se refiere a San Nicolás de Bari.
Desde su aparición en 1983, se celebra el 25 de Septiembre y es uno de las celebraciones religiosas más importantes de la comunidad católica en ese país. Gladys Quiroga de Motta tuvo una visión para construir un templo orillas del río Paraná, que desde entonces se llena de fieles y devotos.
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