Karlštejn, el Castillo de Carlos IV

Levantado en el siglo XIV, Karlštejn representa la fortaleza de los Reyes de Bohemia. Fue fundado bajo órdenes de Carlos IV para acoger las joyas de la corona. Su estilo gótico y su arquitectura envuelta en la montaña, le han hecho ser uno de los castillos más visitados de tierras checas. Lleno de leyendas y de historias, aquí te decimos qué encontrarás si lo visitas.

Vista aerea Castillo Karlštejn
Vista de Karlštejn
Pueblo de Karlstejn

Una fortaleza para custodiar reliquias

En Praga se ubicó la Corte Real de Bohemia, con el Castillo de Praga, que haría las veces de la residencia habitual de los Reyes. Para construir una salvaguarda de los tesoros del Sacro Imperio Románico Germánico, era necesario disponer de otra fortaleza, que, en caso de ataque, no afectara a la capital. Para ello, y debido a que hacia el oeste se ubicaba de ciudad de Núremberg, donde se realizaban las llamadas Dietas Imperiales, el lugar escogido debido a la cercanía de Praga fue perfecto en lo alto de la montaña.

En este lugar acabaron las reliquias más importantes, como la corona de Carlomagno, o la Lanza de Longinus (Lanza del Destino), aquella que logró atravesar el costado de Cristo cuando fue crucificado en la cruz. De hecho, el castillo de Karlštejn se levantó en varias alturas para emular la Montaña Sagrada de Jerusalén. Si bien es cierto, por motivos defensivos durante las guerras husitas, aquellos tesoros fueron trasladados a la Ciudad Imperial Libre.

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Las historias del Castillo Karlštejn

Ya desde sus comienzos, la historia de Karlštejn fue, cuanto menos, curiosa. Se contaba que Carlos prohibió la entrada a las mujeres, aunque no es cierto, tan «solo» emitió una orden en que se las impedía quedarse a dormir. Este edicto lo poetizó Jaroslav Vrchlický (poeta del siglo XIX) en uno de sus escritos, dando lugar a aquella leyenda.

Durante la corte de Wenceslao IV, hijo de Carlos IV, ocurrió un hecho que dañaría la reputación del lugar. La primera mujer de Wenceslao IV, Juana de Baviera, fue mordida por un perro del rey y se desangró. No se sabe si fue asesinada o fue un accidente.

O las anécdotas que más se recuerdan son durante las guerras husitas, cuando estos, en su intento por conquistar la fortaleza, envenenaron las aguas del arroyo, o lanzaron miles de piedras, y casi 2000 barriles de heces que recogieron de los pozos negros, (sí, literalmente lanzaron mierda) para intentar hacer salir a los soldados del castillo.

Karlštejn fue conquistado

Curiosamente los husitas no lograron entrar, pero los que sí lo consiguieron fueron los suecos, durante su asedio en la guerra de los 30 años. Es más, acabarían llevándose las obras de arte y saquearon las riquezas, aunque las reliquias católicas ya se habían trasladado a la ciudad alemana.

Tras la invasión e intento de restaurar el protestantismo, una vez los suecos fueron expulsados, Karlštejn pasó a manos de las reinas y emperatrices checas. Durante el reinado de María Teresa de Austria, se concedió el complejo al Instituto de las Mujeres Nobles en 1755.

Se reformó a finales del siglo XIX y actualmente forma parte del estado checo. Si quieres realizar alguna de sus visitas turísticas y conocer un poco este periodo del castillo, tienes diferentes alternativas.

Horario y Precio del Castillo de Karlštejn

El castillo abre de martes a domingo de 9:00 h. a 18:00 h. en horario habitual de verano, aunque las últimas visitas puede que tengan la última entrada algo antes del cierre. Si vas en invierno, sólo estará disponible de viernes a domingo en horario de 10:00 h. a 15:00 h. Para las visitas tienes varias opciones:

CIRCUITO BÁSICO KARLŠTEJN

CAPILLAS DE KARLŠTEJN

Desde la cama donde dormía Carlos IV, hasta conocer el centro espiritual del Sacro Imperio Románico Germánico. En Karlštejn se encuentra la mayor colección de retratos reales del país, una réplica de la corona de San Wenceslao, una copia del Trono Imperial, o una exposición de las últimas reformas ejecutadas en el Palacio.

Se puede ver el pozo de 78 metros de profundidad y el mecanismo de subida del agua. La gran historia del Castillo de Karlštejn se puede conocer incluso con un tour privado que te ofrecen desde las taquillas de entrada.

Karlštejn es la unión de dos palabras. «Karl», que se refiere al nombre de «Carlos», por el Rey Carlos IV, y «Štejn», que significa literalmente «piedra». Por ello Karlštejn significa literalmente, las piedras de Carlos, o el Castillo de Carlos IV.

A pesar de que se cree que el artífice de su diseño fue Matías de Arrás, que también colaboró con el rey en la Catedral de San Vito en Praga, no se sabe a ciencia cierta quién lo terminó, ya que el que se cree arquitecto principal, murió al comienzo del proyecto. Las obras se iniciaron en 1348 y se acabaron en 1365.

Se levantó en estilo gótico y en su interior llegaron a integrarse las Joyas de la Corona y tesoros del Sacro Imperio Románico Germánico. Si bien es cierto, las Guerras Husitas, la Guerra de los 30 años, incendios, e invasiones a lo largo de la historia, hicieron complementar el castillo con elementos renacentistas o estilo neogótico.

Las reliquias sagradas que albergaba se ubicaron en la Capilla de la Santa Cruz, uno de los tesoros góticos del castillo. Hoy es considerado uno de los castillos románticos bohemios gracias al arquitecto Josef Mocker, que hizo su última reforma entre 1887 y 1899. Su idea fue la de devolverle el estilo original para el que fue concebido.

El Castillo de Karlštejn en República Checa está ubicado en lo alto de la montaña. Es muy sencillo llegar, ya que no hace falta tour o excursión a Karlštejn desde Praga, y que por tu cuenta, en tren, te ahorrarás dinero.

Desde la estación de tren principal Hlavní Nádraží puedes tomar un tren de camino a Beroun y en apenas media hora estarás en el pueblo de Karlštejn, que está a 30 Km de Praga. Una vez te bajes, hay que caminar el pueblo (todo en línea recta), aunque en sí, te avisamos, es todo cuesta arriba. Muy cuesta arriba, de hecho.

Pero el esfuerzo valdrá la pena, ya que una vez hayamos hecho piernas, tendrás la posibilidad de recorrer las murallas que rodean la fortaleza, subir a las torres de defensa, o simplemente realizar los circuitos de visitas guiadas que te ofrecen en el interior del castillo. Precisamente por estar fortificado recibe ese nombre.

Desde 1918 pertenece al estado checo y desde entonces se permiten las visitas turísticas. Fue declarado Monumento Cultural Nacional desde el año 1962.

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