Lídice, el horror nazi desatado

Lídice fue un pueblo checo destruido durante la segunda guerra mundial. Dando ejemplo como represalia nazi, se desató una ola de destrucción masiva que acabó con la aldea transformada en ceniza. Aquí te contamos el porqué de aquellos hechos durante el Protectorado de Bohemia y de Moravia, que acabó sesgando la vida de más de 500 personas y arrasando hasta los cimientos todas las construcciones que lo componían.

Memorial Lídice a los caídos
Pueblo de Lídice
In memoriam Licide

Gestación de la masacre de Lídice

La llamada Operación Antropoide ejecutada por la Resistencia checa aquel 27 de mayo de 1942, tuvo éxito al atentar contra el «Reichsprotektor», Reinhard Heydrich. La muerte del conocido como «Carnicero de Praga», marcó un antes y un después en las tierras del Protectorado. Tras fallecer, el 4 de junio de 1942, se desató la barbarie nazi en forma de odio puro, en busca de los responsables de aquel atentado.

Si las Gestapo las comandaba el mismísimo Heydrich, segundo de abordo de Heinrich Himler, con la muerte de este, comenzarían a seguir las órdenes de su superior. La orden directa para conseguir información fue sencilla: «No escatiméis en recursos, interrogación o tortura. Descubrid dónde se encuentran aquellos que atentaron y acabaron asesinando al futuro heredero al Tercer Reich«.

La batida aleatoria por Praga, de soldados de la policía alemana recabando información, comenzó a dar su frutos. De repente, los rumores apuntaron a apenas 5 kilómetros del centro de la capital checa. Muy cerca de lo que es ahora el aeropuerto de Praga, existía una pequeña población llamada Lícide. Es allí donde supuestamente se escondían aquellos perpetradores rebeldes.

Pregúntanos durante la ruta que hacemos de la segunda guerra mundial.

Te indicamos cómo llegar al memorial y que descubras esta parte de la historia.

10 de junio de 1942

Las investigaciones y el contenido de una carta, de la familia Horák, cuyo hijo servía en el ejército británico, hicieron levantar las sospechas. Los que hirieron de muerte al Jefe de seguridad del Tercer Reich debían encontrarse con aquella familia, en aquella ubicación. Bajo las órdenes de Karl Hermann Frank, vicepresidente del Partido Nacional de los Sudetes y General de las SS alemanas, los soldados se presentaron poco antes de la medianoche.

Si la oscuridad atrae a los monstruos, en esta pequeña localización fue literal. Sus 503 habitantes fueron sacados a la calle para sacar información. Todo varón de 16 años o más, lo que implicó 173 hombres, fueron enviados al granero. Primero de uno en uno y luego de cinco en cinco, para ahorrar balas, todos fueron fusilados.

Tras tres días de incertidumbre a los niños se les envió a la escuela de Kladno y posteriormente al Campo de concentración de Łódź, en Polonia, mientras que a las mujeres se les envió al campo de concentración de Ravensbrück, al norte de Berlín. Con maquinaria pesada se levantaron todas las edificaciones que existían para dejar claro un mensaje. El que esté en nuestra contra o ataque, será erradicado de la historia.

Memorial de Lídice

A los más pequeños no se les separó de sus madres por mera coincidencia. La idea principal fue la reeducación germana, que fueran educados por familias alemanas, pero sólo aquellos escogidos que parecieran germanos. Se eligió a 6 niñas y un niño, mientras que el resto acabó en los furgones de gas del Campo de exterminio polaco de Chelmno.

Ellos no lo entendieron hasta que se hicieron mayores. Sólo aquellos rubios y con ojos azules se libraron de una muerte atroz. Entre ellas, Marie Šupíková, una de las pocas supervivientes que fue adoptada por la familia Schiller. Obligada a comunicarse en alemán bajo amenaza de muerte y de olvidar lo sucedido. Represión elevada a la décima potencia.

Hoy en aquel lugar se erige un monumento. 42 niñas y 40 niños en una estatua de bronce les recuerda para que no se repita la historia. Marie Uchytilová es la autora, que colocó las primeras figuras de tamaño natural, al 50 aniversario del fin la guerra.

Visitar Lídice

El comité Checoslovaco de Repatriación buscó a los desaparecidos tras la liberación de Praga. Para las víctimas fue muy tarde, pero para aquellas personas que habían sobrevivido fue incluso peor. El pueblo se volvió a levantar a unos 300 metros de su antigua ubicación, y entre medias se construyó el llamado «Parque de la Paz y la Amistad».

La memoria a los ejecutados se realiza sobre un memorial levantado sobre la fosa común donde fueron arrojados. Hoy se erige como símbolo contra el fascismo, para conmemorar a todas aquellas víctimas de los crímenes de guerra y que la historia no se repita.

Si quieres acercarte, sólo tienes que ir a la parada de metro de Nádraží Vesleslavín. (La misma que para ir al aeropuerto de Praga) y tomar el autobús 300, 322 y 324. Por cierto, no fue el único pueblo arrasado ya que días después los nazis se dirigieron hacia Ležáky, porque en Lídice no encontraron a los soldados checoslovacos.

Exposiciones permanentes:

Las primeras menciones del pueblo de Lídice datan del año 1306. Se trataba de una población obrera que trabajaba en las minas de Kladno, en las cercanías, o en Slaný, en las antiguas fábricas. Se reconstruyó casi en las mismas coordenadas tras la segunda guerra mundial, siempre dejando el lugar arrasado intacto para construir un memorial a las víctimas de aquellos brutales crímenes de guerra.

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