Las Joyas de la Corona Checa son uno de los tesoros mejor custodiados de todo Bohemia. Si quieres conocer todo acerca de la Corona de San Wenceslao, el Cetro Real, el manto de seda de los reyes o la manzana de la coronación, te lo contamos. Eso sí, avisamos que tan sólo están expuestos en momentos muy puntuales del año. Si quieres verlas, habrá que hacer cola cuando se expongan y pasar fugazmente por delante para deleitarse con las riquezas de los reyes de antaño, o conformarse con sus réplicas dentro del antiguo Palacio Real.
Bajo 7 llaves se encuentra la sala más segura del castillo. Ubicada en el interior de la Catedral de San Vito, por detrás del llamado Mosaico del Juicio Final, un pequeño armario acoge el Tesoro más importante de la corona checa.
Una tradición que fue creada por el rey Leopoldo II en 1791. Tras la petición que hicieron las familias nobles a la capital del llamado Sacro Imperio Románico Germánico, por entonces ubicada en Viena, se decidió enviarlas a Praga para depositarlas en el archivo de la corona. Fue a partir de entonces, que las coronaciones se realizaron con la corona de Rodolfo II, en Viena, relegando a Praga las antiguas joyas de Bohemia.
Para su apertura se necesitan reunir el Presidente Checo, el Primer Ministro, el Arzobispo de Praga, los presidentes de las cámaras, tanto de diputados como el senado, el cabildo de San Vito y el Alcalde de la ciudad de Praga.
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La colección de las joyas de la corona checa consta de varios elementos. Por su importancia y antigüedad, haremos un repaso de cuáles son cada uno de ellos y contaremos parte de su historia:
Es el elemento estrella y la parte más importante del conjunto. Realizada a modo de tiara en oro de 22 quilates, pesa casi dos kilos y está decorada con zafiros, esmeraldas, perlas, espinelas y un gran rubí. Dicen que el que se la coloque y no tenga derecho a trono, morirá en menos de un año.
La mandó realizar Carlos IV para su propia coronación, aunque luego la cedió para los reyes sucesivos. Debido a su educación en Francia, la corona tiene cuatro partes decoradas cada una con una flor de lis, para hacer un guiño a la propia Francia. La joya se fue modificando según se iban adquiriendo las piedras preciosas por parte de Carlos IV.
Debía quedarse en la Catedral de San Vito, pero su hijo Wenceslao IV, debido a las disputas religiosas del momento, decidió enviarla al castillo de Karlštejn que había construido su padre para albergar los tesoros de Bohemia.
Una de las piezas de orfebrería más importantes de la época del renacimiento. Aunque no se le suele dar la misma importancia que a la corona, está diseñada con oro de 18 quilates, pesa 780 gr. y representa la bola del mundo con una cruz católica en la parte superior. Está decorada con espinelas rojas y zafiros, y su superficie posee un relieve, con escenas de la biblia como el Génesis o la historia de David y Goliat.
Su significado es que el que sostenga el orbe será el rey del mundo, sólo superado por el propio Dios. Justo debajo de la Cruz hay una inscripción en latín: «Domine in virtute tui letabitur Rex et super salutare tuam exultabit«, que se traduce como: «Oh Señor, en tu fuerza se alegrará el rey y en tu salvación se regocijará.». Debajo se lee otra: «Deus celum regnat et reges terre«, «Dios reina los cielos y la tierra». El rey debe sostenerla en la palma de su mano mientras se realiza la coronación.
Fue diseñado a la par que la Manzana Real. Con 67 cm. y un peso ligeramente superior a 1 Kg. contiene zafiros, espinelas y perlas. La parte inferior posee un mango o puño, para poder sujetarlo correctamente. La parte superior se diseñó en forma de flor, y su orfebrería posee adornos vegetales que adornan el cetro.
Tanto el cetro como la manzana fueron añadidos posteriormente a la colección de las joyas de la corona, en época de Fernando I, para conmemorar la entrada de la casa Habsburgo al trono de Bohemia.
Realizada en seda y con canutillo de oro, es semicircular, sin mangas, y la cola tiene una longitud de casi dos metros y medio. El perímetro está bordado con armiño, que protege contra el frio y es considerada la piel de los reyes.
La túnica fue realizada en años posteriores a las anteriores joyas, en época de Fernando II, al coronarse en 1617. El último rey que la utilizó en su coronación fue Fernando V y desde entonces se guarda como parte de la colección de los trajes reales.
Las joyas de la corona checa sólo se exponen cada cinco años. Las ocasiones suelen ser especiales, como aniversarios de a creación de la República o para conmemorar a uno de los Santos checos. Mientras tanto, puedes ver una réplica de sus tres principales componentes en el antiguo palacio Real, en el ala de Luis.
En la exposición permanente de Tesoros del castillo tienes la espada de San Wenceslao y la cruz relicario que se utilizan en la coronación.
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