Subir a los Ascensores Paternoster es toda una experiencia. Si visitas Praga, hay varios repartidos por la capital. Son continuos, no paran y te subes y bajas en marcha. Eso sí, te avisamos porque se les ha puesto un sobrenombre. Hay quien los llama… los ascensores de la muerte…
Los elevadores tipo paternoster se inventaron en el siglo XIX. Un británico llamado Peter Ellis desarrolló un sistema de transporte vertical cíclico, en movimiento continuo, que servía para transportar personas en cada compartimento. Son circulares, con cabinas para subir, y en paralelo para bajar. No son ascensores clásicos, ya que no paran para montarse, sino que uno realiza la subida y la bajada en marcha. No tienen puertas.
Llegaron a popularizarse de tal modo, que la mayoría de edificios oficiales adoptaron uno. Era muy rápido desplazarse de una planta a otra, sobre todo si el edificio en sí no disponía de demasiadas alturas. En la República Checa se implementaron a raíz de 1911, cuando se instaló el primero en el edificio del Nuevo Ayuntamiento de la capital, posiblemente el ascensor paternoster más famoso de Praga.
Con mecanismo perpetuo, no estaban exentos de problemas. Tenían un mantenimiento complicado y la seguridad brillaba por su ausencia. Los accidentes hicieron replantearse el sistema. Acabarían desapareciendo, aunque algunos edificios históricos los mantuvieron por ser parte del patrimonio checo. Hoy en día la mayoría están parados, pero si tienes curiosidad, puedes subir a uno de ellos en el mismo ayuntamiento.
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Se llaman en realidad, Ascensores Patenoster, ya que el ruido que produce el mecanismo al paso con las poleas y engranajes recuerda mucho al paso de un rosario al rezar un padrenuestro. De hecho, en latín «Paternoster» significa literalmente Padre Nuestro.
Suben o bajan a una velocidad máxima de 0,3 m/s. No son exactamente montacargas preparados para grandes pesos, ya que la carga debe ser ligera para subir o bajar suficientemente rápido. Sufren muchísimo si no nos bajamos a tiempo, ya que las poleas que desplazan las cabinas en la parte superior, no están preparadas para tener sobrepeso. Por ello, la mayoría se han parado por motivos técnicos.
Hay que ser lo suficientemente ágil como para no tener accidentes. Además de las reparaciones con su correspondiente coste, hay que añadir la falta de seguridad. Si subimos con maletas o elementos voluminosos hay que tener cuidado extra. No paran. Si te atreves a subir, en el Nuevo Ayuntamiento se han realizado las adecuaciones necesarias para mantener el sistema en funcionamiento.
La mayoría se encuentran en Europa. Fueron populares en Reino Unido, República Checa, Países Bajos y Alemania (con el nombre de paternosteraufzug). Fuera de Europa hay constancia de que al menos hay uno en Perú, Malasia y Sri Lanka.
Es conocido el del Parlamento de Helsinki, el Instituto Nacional de Pensiones en Finlandia, o el de la Casa de la Industria de Viena, que es de 1910 y se ha convertido en el más antiguo en funcionamiento.
El más conocido es el que se colocó en el Nuevo Ayuntamiento de Praga en el año 1911. De hecho, fue el primer edificio praguense en adoptar este mecanismo para salvar alturas. Por motivos técnicos, y porque el mantenimiento del mecanismo es muy costoso y complejo, desde el día 1 de junio de 2024, el ascensor Paternoster es de pago.
Además, para mayor restricción en materia de riesgos, se ha decidido que aquellos que decidan subir o bajar en este tipo de elevadores sean mayores de edad. Si decides visitarlo te pedirán tu documentación a la entrada.
Si bien es cierto, hoy en día es posible encontrarlos en Alemania y en República Checa. En Chequia hay 68 ascensores contabilizados, la mayoría en la capital. En Praga, aunque no es seguro que estén en funcionamiento, por motivos técnicos, aquí os dejamos algunos:
30 veces superior a la un ascensor convencional. La Inspección Técnica de Ascensores alemanes, constata que aún hoy en día se produce una víctima anual por uso de ascensores patenósteres. Se diseñaron para transportar personas y no cargas, lo que hace que en cuanto se sube con elementos voluminosos como maletas o escaleras den lugar a accidentes.
En una época como la actual, en que la sobreprotección rige por encima de todo, tendríamos que decir que no, no son seguros, ya que la probabilidad de tener un accidente mortal en un ascensor paternoster es un 30% más elevada que con respecto a un ascensor corriente. No obstante, el modo de empleo y responsabilidad de los usuarios cuentan, y mucho, en hacer que estos ingenios mecánicos sean reconocidos como lo que fueron, un sistema de transporte visionario.
Para la época cuando se instalaron, eran lo más de lo más, y seguían las recomendaciones de entonces. Hay que entender cuáles eran las leyes de antaño y la concepción de la gente en esos años. Hoy son objeto de visita turística, la mayoría no operativos y son curiosidades históricas que nos quedan para su disfrute. Por tanto, con cuidado, respeto, e ilusión, disfruta los ascensores Paternoster.
Por el sonido de los engranaje de su mecanismo, que recuerda al paso de las cuentas de un rosario al rezar el Padre Nuestro. Se le bautizó entonces con el nombre de la oración, en latín.
Literalmente «Padre Nuestro». El idioma es latín, que es como originariamente se rezaba la oración católica. La misma en latín dice:
«Pater noster qui es in caelis,
sanctificetur nomen tuum;
adveniat regnum tuum;
fiat voluntas tua sicut in caelo et in terra.
Panem nostrum quotidianum da nobis hodie;
et dimitte nobis debita nostra,
sicut et nos dimittimus debitoribus nostris.
Et ne nos inducas in tentationem.
Sed libera nos a malo.
Amen»
Si no se sube o baja con precaución de los elevadores patenoster, por supuesto. Se estima que hay un fallecimiento cada 5 años debido a imprudencias relacionadas con los paternoster. Debido a eso no se han seguido construyendo más.
Durante el Covid-19, hubo una propuesta para desarrollar más ascensores de este tipo, puesto que sus cabinas independientes eran mejores para la estanqueidad de los usuarios, pero se desestimó la propuesta debido a la falta de seguridad de este tipo de ascensores.
Un mantenimiento mucho más caro y averías constantes. El mecanismo está funcionando continuamente, lo que implica desgaste de piezas, engrasar y la electricidad que consume de forma continua.
Añadido a la falta de seguridad del que carece el sistema, por no tener puertas y no parar para dejar entrar o salir, se decidió no construir más y dejar lugar a ascensores más modernos. Incluso con la construcción actual de pisos de muchas alturas, ya no tiene sentido implementar este sistema por su lentitud.
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